El Fairplay inmobiliario

El Fairplay inmobiliario
Término futbolístico, que ahora utilizamos para la actividad inmobiliaria en las redes sociales, el internet y en la vida diaria.
A propósito del gran mundial y resonante eco de nuestros jóvenes sub 17 en las que se nota un cambio de actitud, profesionalismo y algo muy fuerte, trabajo en equipo; tomamos de referencia esto y dejamos la reflexión de que si se pueden lograr las cosas, se puede hacer fairplay inmobiliario y tener resultados.
Con la red-volución muchos de los patrones de mercadotécnica y conducta en las ventas están cambiando y cambiaran; el internet se ha convertido en una herramienta invaluable para las ventas que ha provocado entre otras cosas positivas la capacidad de competencia entre las empresas y personas por vender y dar servicios con creatividad, innovación en la calidad y variedad de estos; a los clientes tener la oportunidad de comparar decenas de opciones de comprar antes de elegir.
Para esto de la innovación el internet y las redes sociales se pintan solas; cientos de herramientas de trabajo inmobiliarios, portales que comercializan inmuebles, sitios de colaboración para empresas del ramo, etc. están y aparecen todos los días. En las redes sociales miles de perfiles y páginas construidas para la comercialización de bienes raíces están disponibles, casi todos los que nos dedicamos a esto, entendemos que los clientes se han movido en un gran porcentaje a estos ámbitos y por lo tanto hay que atenderlos.
La falta de reglas, un código de comportamiento ético y la “libertad” entendida como “tu perfil o página es pública, es de todos” ha provocado desde mi punto de vista el mal entendido derecho a publicar cosas que violentan el derecho ajeno, es decir ver publicaciones comerciales de unos, en los sitios de otros.
Reflexionando esto en la red, las respuestas fueron casi unánimes, es incomodo o incorrecto “publicar” en los sitios de otros inmobiliarios, empresas, instituciones o personas, sin su expresa autorización; peor si la publicidad es para vender inmuebles, pero solo con el fin de aprovechar la exposición o buenas prácticas de otros, sin que esta publicidad invasora deje sin la oportunidad de que el portal usado o invadido venda la propiedad.
Esta práctica se ve cada vez más, perfiles de personas famosas, instituciones sin fines de lucro, empresas notorias o con gran arrastre en las redes “posteados” con comerciales, productos de otros, con la aparente perdida del derecho a escoger que si y que no “permitir” en el sitio del invadido. Ya tuvimos una respuesta de “bloquea los posts”, ¿No será mejor que se quede libre y la gente entienda?
Otra ya muy común, es que muchas personas sin la menor preparación profesional inmobiliaria se hacen del inventario de otros por medio de las redes e internet y son constantes las llamadas para decir, “Te tengo un cliente, cuanto me das de comisión”, y en la que el propietario expone su patrimonio por la falta de conocimientos, responsabilidad legal y fiscal por quienes los atienden como “inmobiliarios”, muchas de las veces personas que ni siquiera tienen esa actividad formal.
Otra del internet, una circunstancia muy común, es recibir emails de propiedades, empresas inmobiliarias o personas que venden por este método, sin los receptores tener el derecho de “borrarse” en algún lugar del mensaje enviado o sin saber de donde caramba los “anunciantes” consiguieron los correos electrónicos.
En las ventas cotidianas, ver como un inmobiliario A enseña una propiedad a un cliente de una inmobiliaria B, aparentemente a todos quedarles claro que no hubo interés en la operación y meses después enterase como la inmobiliaria B ya cerró con el propietario que era inventario de la inmobiliaria A. Más llano aún pero muy común, el inmobiliario A que tiene la propiedad entregando tarjetas a cliente de la inmobiliaria B en la misma visita o por cualquier medio. Otra, un propietario pidiéndole a un asesor venda la propiedad fuera de la inmobiliaria por su cuenta o el asesor ofreciéndolo directamente, todas más comunes de lo que todos nos imaginamos.
Construir la base de un código de comportamiento ético; haya formatos para acordar la modalidad y tratos entre dos empresas inmobiliarias, se usen los contratos de adhesión de profeco, lograr que se aprueben las leyes estatales y/o nacional para las operaciones inmobiliarias y el registro de sus agentes; se use un MLS con reglas; se exija capacitación para refrendar las licencias resultado de estas leyes y reglamentos; estar asociados y sujetos a sanciones, haya platicas y educación en los principios de la libre competencia; hará que la industria evolucione y estos tristes ejemplos dejen de ser el pan nuestro de cada día.
El fairplay inmobiliario debe ser una práctica diaria que fortalezca a la industria, que genere confianza a clientes y propietarios ; construya el prestigio de las empresas y personas que nos dedicamos a esto, y en el ejemplo de la sub17 logremos el campeonato y finalmente evolución de la industria inmobiliaria mexicana.